domingo, 31 de marzo de 2019

Kashi Kashi

Vengo sintiendo con fuerza, mucha, la intensidad de Kashi, la fuerza con la que me agarra, la fragilidad en la que vivo, la sensibilidad que experimento, incluso, físicamente... Nada se pasa por alto, todo se vive, por lo menos, intensamente... El correr (no el caminar, o el paso) del tiempo es raro: por un lado, siento como si todo sucediera en cámara🎥🎞️ lenta y por otro, como si me hubiera subido a un cohete 🚀 experiencial (aguantá hippie 🙃)
A veces, a la noche 🌙💫, me quedo admirada😮 por todo lo que sentí durante el día 🌞, es decir, no es que siempre viva muchas cosas en cantidad en un solo día (cosa que también sucede) sino que la cantidad de sensaciones, sentimientos, percepciones que me atraviesan en un día, a veces son muchas, no sé si decir demasiadas porque de alguna forma, siempre quiero más...
Y con las sincronicidades que caracterizan mi vida y en especial, este viaje, estaba leyendo y me encontré con esto:
"Finalmente, Bhairava no sólo escrutinia las actividades de la vida, él también administra justicia a aquellos que han muerto. Aquí (en Kashi) Bhairava asume las responsabilidades de Yama, el Dios de la Muerte, quien tiene negada la entrada a Kashi para castigar a las almas. Aunque todo aquel que muera en Kashi tiene prometida la liberación, debe experienciar primero, en un marco de tiempo intensificado, todos los resultados (buenos y malos) de su karma acumulado. Esto es llamado "el castigo de Bhairava" (bhairavi yātanā), y esta es una función importante de Bhairava en la ciudad."
Del libro Banaras, the city of light de Diana L. Eck.

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